lunes, 6 de enero de 2014

Los usos más creativos del famoso y poco conocido QR


Bajo el nombre de Quick Response, esta tecnología permite contar con información contextual y datos adicionales, como sitios web y catálogos mediante el uso de la cámara de un teléfono móvil




La célebre máxima que propone no matar al mensajero aplica para sopesar las críticas que penden sobre la cabeza de una tecnología denominada QR , siglas de Quick Response , respuesta rápida, en inglés. Al respecto, Diego Gopen, CEO de uQR.me, un generador de estos modernos ideogramas, opina: "Así como no se puede culpar al DVD si la película es mala, no se puede culpar al código QR si el call to action de la campaña no es claro, el contenido al que te redirige no está preparado para ser visitado desde un dispositivo móvil o bien está colocado en un lugar inoportuno, un cartel en la autopista, por ejemplo".

Puente entre el mundo físico y virtual, este cuadrado abstruso puede encontrarse en las etiquetas de algunos productos del mercado más próximo a casa, junto a obras de arte en los museos, en tarjetas personales, avisos de publicidad, afiches, páginas de revistas y en las vidrieras de los comercios, por disposición de la AFIP.

Su finalidad es entregar información dinámica al usuario debidamente equipado. Suele dirigir a sitios Web, encuestas, espacios sociales, y así. Para leer un QR no es condición tener un dispositivo de alta gama. Sí se requiere un teléfono inteligente o tableta con cámara (incluso la más austera en megapixeles alcanza) y un software apto para escanearlo e interpretarlo. Entre las apps más populares aparecen i-nigma Barcode Scanner y QuickMark Barcode Scanner , ambas multiplataforma. Más información sobre el QR en http://qrcode.com
MALOS TRATOS

Esta tecnología sufre y ha sufrido empleos paupérrimos, tanto que algunos apóstoles new age vaticinan su pronta desaparición. Basta googlear el nombre del código para toparse con repasos que derriban cualquier esperanza de continuidad para este recurso.

Consultado al respecto por LA NACION, Gopen dice: "Aunque el QR cumplirá 20 años, su uso comercial es relativamente nuevo y tuvo que esperar la popularización de dispositivos móviles como smartphones y tablets para poder volverse de uso común. Actualmente, el usuario promedio ya sabe de la existencia del QR y el modo en que puede emplearlo. Sin embargo notamos en varias ocasiones dificultades por parte de la gente de marketing en aplicar a sus campañas estos códigos".
ASÍ ESTÁ MEJOR

 

Lo creó Toyota para seguir sus autos en la línea de montaje; hoy está en todos lados. Foto: LA NACION

A principios de 2012, Facebook mudó sus oficinas a nuevos edificios dentro de Menlo Park, California. Mark Zuckerberg, líder de la compañía, instó a dar forma a un proyecto ambicioso: decorar la flamante sede y que ésta pueda ser vista desde el espacio. Uno de los trabajadores fue literal y tuvo la idea de dibujar un QR gigante en una de las terrazas. Quien, desde las alturas, pueda escanearlo con su dispositivo móvil será dirigido a https://code.facebook.com , una página dentro de la red desde donde es posible consultar intimidades en torno de esta original aplicación del QR.

El oxígeno para esta tecnología no se agota en la extravagancia. Enfocando la mirada en el ámbito comercial, una serie de buenas aplicaciones dan cuenta que el QR puede establecerse como un nexo válido entre el impulso de compra y el punto de venta. Dos botones que sirven de muestra.

Tesco, una cadena de tiendas inglesas, marcó un hito en Corea del Sur al incrementar 130% sus ventas online gracias a la buena utilización del recurso. Instaló en la vía pública gigantografías que simulan góndolas y colocó un QR junto a cada producto. Para recibir el pedido en la puerta de casa, el usuario sólo debe escanear el código sin la necesidad de acercarse a una tienda física. Otro caso es el de una campaña a cargo de la cadena E-mart, que también en aquel país asiático presentó una iniciativa de marketing denominada Sunny Sale. Con el ánimo de incrementar sus ventas en horario de almuerzo -en las que disminuye considerablemente el movimiento en sus establecimientos, según explican-, un QR físico a la entrada de sus tiendas dibuja el perfecto dibujo sólo bajo el sol del mediodía; entonces los usuarios pueden escanearlo y obtener descuentos.

El recuento es profuso. La cadena de hoteles Radisson Edwardian coloca códigos QR en el menú de sus restaurantes para ayudar a los comensales a escoger un plato. El Parque de Atracciones de Madrid acumula fans en Facebook cuando los visitantes escanean los códigos impresos en las placas informativas. La Universidad de Gloucestershire, en Inglaterra, los incluye en los volúmenes de su biblioteca para que el lector, al procesarlo con su celular, renueve el alquiler del libro sin necesidad de acercarse al establecimiento.

En 2011, el estado holandés lanzó una serie limitada de monedas con un QR en una de las caras el cual direcciona a un video que homenajea a la Casa de la Moneda de aquel país en ocasión de su centenario.

La compañía aérea KLM colocó códigos QR en el suelo de una terminal gracias a los que el viajero puede saltear el check in sorteando esperas, haciéndolo directamente desde su móvil.
QR AL SUR

En nuestro país, la firma Ricoh presentó recientemente Clickeable Paper, una tecnología que, según asegura la compañía, emerge como la evolución del QR. Al igual que aquél, vincula dispositivos móviles con contenido impreso, aunque permite hacer clic sobre diversos sectores del papel, no sólo escaneando un código como ocurre tradicionalmente. Si se enfoca la página de una revista potenciada por este recurso, en la pantalla del dispositivo el contenido adquiere esencia digital, aparece un cursor y también enlaces a sitios, videos y redes sociales.

"Clickable Paper ya se encuentra disponible en nuestro país otorgando valor agregado a nuestros clientes, que a partir de ahora podrán ofrecer al mercado impreso contenido digital multimedia en línea para acceder desde sus dispositivos móviles como smartphones y tablets", explica Javier Braun, director general de Ricoh Argentina.

En el medio local también cobró difusión un particular uso del QR gracias a una iniciativa de Missing Children, organización que plantó una serie de cubos con la fisonomía del código en parques de Buenos Aires, en la creencia que quienes visitan aquellos espacios (padres, además de niños) estarían más predispuestos a colaborar con las búsquedas. Al escanear estos módulos dinámicos apostados en bancos y juegos, en la pantalla del celular aparecen imágenes e información sobre los chicos perdidos.

"Estadísticamente, hoy no encontramos diferencias destacables en cuanto a visitas entre campañas con códigos QR blanco y negro, y campañas con QRs decorados gráficamente. Eso significa que lo importante es la estrategia de marketing alrededor del código QR y su contenido de destino, no la estética del código en sí", concluye Gopen..

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