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lunes, 9 de marzo de 2015

Llegan los “Thermies”, la moda de los selfies ahora con imágenes térmicas






Sí, es un iPhone pero también es compatible con Android. Hoy os traemos una tecnología que hemos visto durante el pasado MWC y que nos llamó la atención. Se trata de la cámara FLIR One, un accesorio que se conecta a tu móvil y que es capaz de realizar fotografías térmicas.


No es la primera vez que vemos esta tecnología relacionada con los smartphones, pero ahora la hemos podido probar de primera mano y hemos descubierto un par de detalles la mar de interesantes. Nos llama la atención lo ligera y pequeña que es esta cámara térmica y también funciona bastante bien… pero la clave está de nuevo en el software. FLIR, la empresa detrás de la cámara térmica ha abierto un SDK para desarrolladores y potencian el crear apps de terceros que hagan uso de la fotografía térmica. Luego nombraremos algunos ejemplos.
FLIR One, la cámara térmica que se conecta a tu smartphone


A través de la conexión microUSB esta cámara (que es la segunda generación) se conecta al teléfono. Una vez emparejada y a través de una aplicación propia (todavía no en Google Play) captaremos imágenes que detectarán la temperatura de nuestro cuerpo o rostro para crear imágenes térmicas bastante aproximadas.


Estas imágenes pueden ser utilizadas para múltiples usos ya que es como una especie de reconocimiento. Antes de ello, aquí os dejamos las especificaciones técnicas de la cámara FLIR One. La tuvimos en nuestras manos y parece resistente y fácil de conectar.

Rango de temperatura: -20° hasta 120°C
Temperatura a la que trabaja: 0°C a 35°C
Peso: ~30 gramos
Dimensiones: 72 x 26 x 18 mm
Batería de 350 mAh. La cámara consume energía del smartphone al que está conectado. La batería interna sirve para aguantar en modo baja energía cuando la cámara no se utiliza.
Cámara: VGA, LEPTON camera y sensor MSX
Sensibilidad: Hasta 0,1º de diferencia
Compatible con micro-USB (Android) y lightning connector (Apple) de 1A
Certificaciones: FCC, CE, RoHS, CAN ICES-3 (B)/NMB-3(B), UL

Las imágenes térmicas sirven tanto para detectar diferenciar de temperatura en edificios, detectar circuitos sobrecargados y hacer un análisis de la situación térmica de un lugar. También sirven el aire libre para aquellos que quieran explorar la naturaleza,detectar cuando una comida está cocida o incluso utilizarla en la oscuridad. Sirven también para vigilancia y seguridad. Pero todos estos usos son demasiado “aburridos”.

Lo más interesante y curioso para el usuario medio es su función creativa. Imaginadjugar al escondite con una cámara térmica o a la búsqueda del tesoro. Imaginad los distintos juegos que pueden crearse utilizando esto. Una tecnología nueva siempre viene asociada de usos que los propios autores no habrían imaginado. Los chicos detrás de FLIR también son conscientes que ofreciendo la fotografía térmica al público pueden crearse situaciones muy curiosas.
Thermies, jugando con las fotografías térmicas


Una de estas novedades asociadas a la fotografía térmica son los Thermies, los nuevos selfies con imágenes térmicas. Sabemos que el término selfie se ha popularizado hasta unos niveles insospechables y aquí han querido aprovechar el tirón para darle una nueva vuelta de tuerca a las famosas fotografías. Simplemente tendremos que girar la Flir One y capturar una fotografía.


Con la aplicación además podremos aplicar todo tipo de filtros. Nos pasamos un rato jugando con la cámara y es entretenido, para qué negarlo. No nos quedamos únicamente en las imágenes obtenidas. La aplicación no es la definitiva pero también nos mostraron una aplicación en la que convierte nuestro rostro en zombie utilizando las zonas más frías de la cara. Si esta tecnología se populariza y los desarrolladores apuestan por crear apps que hagan uso de ello de seguro que habrán usos muy curiosos.





La FLIR One estará disponible para comprar a mediados de 2015 a un precio no oficial de alrededor de 200€. Un precio elevado que seguramente les impida alcanzar a muchos usuarios.


Aquí lo que nos importa es que tenemos una nueva via de innovación. Imaginad si un gran fabricante decide incorporar a la cámara de su smartphone una lente adicional para captar imágenes térmicas. De seguro que con un buen marketing detrás pueden lograr que los usuarios se mueran de ganas por hacerse thermies.






viernes, 4 de abril de 2014

Se conocen las primeras imágenes del conector USB 3.1 reversible

Publicaron los primeros bocetos con el aspecto que tendrá el conector; es su mayor rediseño desde su lanzamiento en 1996


 

Una representación del conector USB 3.1 reversible, en una serie de imágenes del fabricante Foxconn que se filtraron en Internet.

Los cables USB siempre se caracterizaron en tener un problema crónico desde su nacimiento: rara vez era posible enchufar el conector en el primer intento. Con el paso de los años, la norma tuvo varios cambios y evolucionó junto al desarrollo de nuevos dispositivos electrónicos, pero esta particularidad se mantuvo.

De forma reciente, el USB 3.0 Promoter Group, el consorcio encargado en delinear las características de la nueva norma, anunció a fines de 2013 que el conector será reversible . Ahora se pudo ver cómo será el conector, conocido como USB 3.1 Type C, tras una serie de imágenes de Foxconn que se filtraron en Internet.

 

Un detalle del tipo de conector USB 3.1 que convivirá con los actuales sistemas USB.

Este conector es mucho más delgado y pequeño que el actual estándar, conocidos como Standard-A y Micro-B, y dada su capacidad de ser reversible, se asemeja más al Lightning de Apple, el cable propietario utilizado para el iPhone y iPad .

Creado en 1996 e implementado en 1998, el USB en su versión 1.1 adoptó esta particular forma de conexión por una cuestión de costos , de acuerdo a las declaraciones de Ajay Bhatt, el ingeniero de Intel que estuvo a cargo del desarrollo de la norma..

jueves, 29 de agosto de 2013

CAMARAS DE SEGURIDAD EN CAPITAL FEDERAL: COMO FUNCIONA EL SISTEMA DE SEGURIDAD



Porteños bajo el foco de las cámaras de vigilancia: cómo funciona el sistema de monitoreo 


La ciudad de Buenos Aires cuenta con 2500 equipos en funcionamiento, entre la Policía Federal y Metropolitana, con las que vigilan las calles porteñas. Un recorrido por los centros de ambas fuerzas.


Están en varias esquinas pero no son semáforos ni tachos de basura. Muchos las pueden confundir con lámparas. Se encuentran en calles, avenidas y plazas. Algunas pertenecen a la ciudad en la que se encuentran, otras están bajo la órbita nacional. Son cámaras de vigilancia y hace varios años que llegaron para quedarse. Sin embargo, su presencia se incrementó en los últimos tiempos.



Ojos en la Rosada. A los costados de la bandera nacional se pueden ver dos cámaras domo. Crédito foto: Pablo Martín Fernández.




El número de cámaras en la ciudad de Buenos Aires creció año a año. Algunos sectores sostienen que es una vía necesaria para mejorar la seguridad de los ciudadanos, mientras que otros creen que estos equipos atentan contra la privacidad de las personas. Hoy los porteños conviven con 3000 cámaras distribuidas por distintos barrios, de las cuales 2500 se encuentran en funcionamiento. En otras palabras, hay cerca de una cámara cada 1000 habitantes, teniendo en cuenta el último censo de 2010.




El gobierno de la ciudad de Buenos Aires cuenta bajo su órbita con 1700 cámaras domo (equipos que cuentan con visión de 360° como los que se ven en las fotografías de la Casa Rosada y el Palacio de Gobierno porteño), de las que 1300 se encuentran operativas.




De todas maneras, este número no es el definitivo: la contratación que realizó el gobierno porteño fue por 2000 cámaras, según relató a Infotechnology.com el comisionado Eduardo Serra, jefe del área de monitoreo de la Policía Metropolitana. La empresa contratada fue Global View, firma que fue comprada por la empresa japonesa NEC Corporation en 2012 por US$ 30 millones. Ésta se encarga de proveer y reparar las cámaras, brindar los sistemas relacionados a los equipos y el storage para guardar el material que se genera.




Todo lo filmado por estas cámaras es observado por la Policía Metropolitana. Para ello cuenta con un centro de monitoreo en su sede en Barracas. Allí se pueden encontrar doce pantallas grandes que muestran la actividad de los principales puntos de la ciudad: colectivos y autos que luchan por avanzar por la 9 de Julio o una toma cenital con grupos de oficinistas que escapan por la Plaza de Mayo, son algunas de las imágenes que se pueden ver en los monitores.




Imagen panorámica del centro de monitoreo de la Policía Metropolitana.




Sumado a estas pantallas hay una treintena de computadoras designadas para cada operador y un escritorio para los dos oficiales que se encuentran designados en el lugar. “El centro tiene 30 operadores trabajando. A cada uno se le asigna una carpeta con cámaras. Cada persona ve 16 cámaras de una carpeta asignada. Una vez que el operador ve un evento le avisa al oficial, este decide si le da curso o no porque es el responsable del servicio. El oficial le avisa al comando en el centro único de control (CUC), en caso de que vea una falta o un delito”, explicó Serra. El CUC es el encargado de llamar a un móvil de la Policía Metropolitana o Federal para que acuda al lugar del hecho.

 


Pese a que en el último año las cámaras comenzaron a generar más revuelo, esta iniciativa tiene su génesis seis años atrás. En 2007, se creó el primer centro de monitoreo de la ciudad de Buenos Aires. En ese entonces el objetivo era cubrir las plazas con cámaras de seguridad. “En la primera etapa se instalaron 74 cámaras, cuando pasa a la esfera de la Metropolitana a fines de 2009 se le dio un enfoque más policial, de vigilancia en la vía pública”, comentó el comisionado.




Estas no son las únicas alternativas que posee el gobierno de la Ciudad para filmar en las calles porteñas. Según relató Serra también cuentan con “un camión de exteriores, similar a los de los canales de TV” y “dos mochilas de rápido despliegue”. Las mochilas transmiten las imágenes a través de 3G y el camión cuenta con una cámara domo y dos fijas. Además, la Policía Metropolitana se encuentra desarrollando un drone propio para casos de emergencia: el "metrocóptero".




En foco. El techo de la Jefatura de gobierno de la ciudad de Buenos Aires posee varias cámaras de vigilancia. Crédito foto: Pablo Martín Fernández.




La Policía Federal también tiene sus ojos puestos en la ciudad de Buenos Aires. Para eso cuenta con 1200 cámaras divididas en 300 puntos. En cada uno de estos hay cuatro cámaras: un domo de 1,4 megapíxeles y tres cámaras fijas de 2 megapíxeles. “Inicialmente la instalación de las cámaras se hizo en base al mapa del robo automotor, porque es el método estadístico más exacto ya que hay muchos robos que no se denuncian. En función de eso se hizo el primer despliegue”, comentó a Infotechnology.com el comisario Jorge Fernández, uno de los encargados del área de servicios técnicos de la PFA. De todas maneras, el objetivo es aumentar el número de cámaras: ya hay un proyecto dentro de la Policía para obtener 800 equipos más.




Pase el puntero del mouse sobre la imagen para conocer datos sobre el patrullero (Crédito foto: Felix Ramallo):
 
Al igual que la Metropolitana, la Federal también cuenta con otras vías de observación en las calles: los nuevos patrulleros “tecnológicos” de la Policía Federal. Actualmente hay 200 móviles con el "pack tecnológico", como lo definen en la fuerza: ocho cámaras de video, geolocalización y un sistema de detección de patentes. “Hay seis cámaras que toman los 360 de visión del patrullero, después hay una cámara PTZ (que permite girar el equipo) y una cámara interna que registra todo lo que sucede en la parte posterior del vehículo”, comentó a el comisario Fernández. Para obtener los nuevos patrulleros se realizó una inversión de $ 151 millones, según sostuvo Mauro Sestua, responsable de Logística en el ministerio de Seguridad.
 


Este equipamiento lo provee la empresa israelí MER Systems. Para ello se “utilizó un acuerdo país-país con el estado de Israel, donde nuestro gobierno llama a empresas israelíes a presentar sus proyectos aquí, según tengo entendido. Se hacen presentes tres empresas en la Argentina de la cual termina ganando una que es la que provee el equipamiento tanto de los patrulleros como del resto de la infraestructura fibra óptica, data center y centro de monitoreo, entre otros”, explicó el comisario.




A la hora de visualizar todo el contenido que toman las cámaras, la PFA también cuenta con centros de monitoreo propios. La ciudad de Buenos Aires cuenta con 53 comisarías divididas en 8 circunscripciones, en cuatro de estas se instalaron sistemas de monitoreo que responden a su vez al “centro de comando y control” ubicado en la sede de Azopardo al 600.




Los patrulleros almacenan las filmaciones en discos rígidos que se encuentran dentro de los autos. Estos son de 320 y 500 GB. Los datos se graban por un tiempo estimado de diez días y se van "pisando" en el mismo disco. Por otra parte, la PFA cuenta con un data center de 1 petabyte de capacidad de almacenamiento.




La Policía Metropolitana también cuenta con un data center propio con una capacidad de almacenamiento de alrededor de 7 petabytes. Allí graban toda la información por 60 días. Una vez terminado ese tiempo los nuevos datos se comienzan a grabar sobre el mismo disco a excepción de que se tenga un pedido judicial de alguna imagen.




Los 60 días de almacenamiento no son casuales. Este requerimiento es parte de la ley 2602, sancionada en diciembre de 2007. El mismo año en el que comenzaron a establecerse las cámaras en las plazas. Esta ley establece determinadas reglas a la hora de utilizar las imágenes que se capten con estas cámaras. Por ejemplo prohíbe al “Poder Ejecutivo a utilizar videocámaras para filmar el interior de propiedades privadas”, entre otros puntos.

 



Según sostienen desde las fuerzas, el fin de estas cámaras es la prevención del delito. ¿Esto se cumple? “En el 2010 se respondían cinco oficios semanales a la Justicia por pedido de imágenes, hoy respondemos 1700. El 60 por ciento de los pedidos salen con imágenes. La ciudad está cubierta más o menos en el 15 por ciento. Vemos que las cámaras no están mal ubicadas porque estamos respondiendo muchos oficios con imágenes. De enero a abril, tenemos 2150 denuncias nuestras a partir de lo que vemos”, sostuvo Serra. Sin embargo, no todos piensan de la misma manera.




“Convivimos con las cámaras porque no queda otra”, disparó Beatriz Busaniche, representante de Vía Libre y experta en materia de privacidad, ante Infotechnology.com. “Las cámaras forman parte de lo que especialistas llaman el teatro de la seguridad, es la manera de tener políticas que son visibles fácilmente, mostrables para los políticos, soluciones de corto plazo y que de algún modo responden a una inquietud de la opinión pública que es la inseguridad”, aseguró.




Según Busaniche la efectividad de las cámaras no está probada. “Prácticamente no hay estudios estadísticos que den cuenta de esto. Al menos de la presencia de cámaras exclusivamente. Por otro lado nadie discute los daños colaterales de la existencia de cámaras. En muchos casos son empresas privadas los que se ocupan del monitoreo, otros son empleados civiles cuyas tareas es mirar las cámaras”, subrayó.




El legislador porteño y candidato a diputado nacional por el frente Nueva Izquierda, Alejandro Bodart, sostiene que las cámaras de la Policía Metropolitana no cumplen con las normas que la ley demanda.




El legislador destaca que las cámaras deben estar señalizadas por ley (el detalle se puede leer en la normativa completa que acompaña esta nota). De las 1700 que posee la ciudad solo 300 contarían con el cartel correspondiente, de acuerdo a las denuncias realizadas por Bodart. “Tienen que estar señalizadas, cumplir un rol de prevención no de espía”, remarcó ante este medio.




Sin embargo, Bodart asegura que esa no es la única reglamentación que no se cumple. “Las imágenes (de las cámaras) solo se pueden utilizar con una orden judicial y esta gente se la da a los canales. Los enviaba a través de una empresa llamada Prontobaires, contratada para que le haga publicidad a la Metropolitana. En su sitio tenían un apartado donde ofrecían las imágenes de las cámaras, después borraron todo”, aseguró el legislador. Más allá de la opinión del funcionario un simple zapping por los canales de noticias permite ver a diario imágenes, incluso con marca de agua de las fuerzas, grabadas con estos equipos.




Actualmente tanto la Policía Federal como la Metropolitana se encuentran estudiando la forma de trabajar de forma conjunta. La idea del Ministerio es llegar a un acuerdo de utilización de las cámaras con la Policía Metropolitana para “no poner doble cámara y que en una esquina estén equipos de las dos fuerzas”, sostuvo Mauro Sestua, responsable de Logística en el ministerio de Seguridad. La tendencia indica que la cantidad de cámaras en la ciudad de Buenos Aires crecerá en los próximos años para beneplácito de sus promotores y preocupación de sus detractores, mientras tanto algo es seguro: todos estamos más observados que hace unos años.