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jueves, 8 de enero de 2015

Cómo conectarse a internet en lugares sin señal de internet



Un equipo de la BBC intenta conectarse a internet en medio de un desierto en Marruecos.

En años recientes la tecnología satelital ha permitido la comunicación en zonas remotas, pero a menudo el costo de los equipos y los cargos de llamada eran muy caros.

Con el tiempo y el avance de la tecnología esos costos se han reducido, aunque todavía no están al alcance de cualquier bolsillo.



Lo duro no es conectarse a un satélite, sino pagarlo.

Un equipo de entusiastas tecnológicos de la BBC se perdió en un desierto de Marruecos para probar cómo conectarse a internet por menos de US$2.250.

Aquí te presentamos tres maneras de lograrlo en el medio de la nada: en lo alto de una montaña, en el medio del océano o desde una isla deshabitada.

Aunque a veces no hay que irse a lugares tan exóticos: valdría lograrlo desde uno de tantos pueblos no tan perdidos pero sin conexión.

Una mini antena parabólica por unos US$1.150
El iSavi, de Inmarsat, es problamente la antena parabólica más pequeña del mundo.

No funciona bien en movimiento, así que debe estar en una superficie firme.


¿Es esta la antena parabólica más pequeña del mundo? El iSavi mide 17,9cm x 17 x 3.

El aparato se conecta directamente con el satélite de la red Inmarsat que está justo encima y así te permite utilizar internet a través de una aplicación en tu celular para enviar mensajes de texto y hacer llamadas utilizando cualquier teléfono inteligente.

Puede crear también una red wifi que alcanza un radio de 30 metros.

Según le dijo a la BBC Nick Whitehead, líder de comunicaciones satelitales de la compañía Inmarsat, este aparato ofrece una conexión de datos de 200 a 300 kilobytes, lo cual no pemite cómodamente la retransmisión de video pero sí la navegación en internet.

Una vez que el aparato está orientado correctamente, una aplicación en el celular te ayuda a establecer la conexión satelital.

Y el costo de este equipo está empezando a bajar: hablar por teléfono cuesta unos US$0,90 por minuto.

Conectarse a internet es bastante más caro, unos US$4,6 por megabyte. Per aún así puede ser mucho más barato que lo que algunas compañías telefónicas te cobrarían si lo hicieras por roaming en un lugar con cobertura.


Una "chaqueta" satelital por US$1.050

Otra opción para conectarse a internet en el medio de la nada es SATcase, una funda protectora que convierte en "satelital" cualquier teléfono inteligente.

Cuesta unos US$1.050 pero te ahorra tener que llevar dos teléfonos.


La SATcase cuenta con un botón de emergencia que cuando lo presionas envía tus coordenadas de GPS.

Al funcionar como una especie de "chaqueta" sobre tu celular, sigues teniendo acceso a la mayoría de tus aplicaciones, correos electrónicos, contactos y demás parafernalia.

Esta "chaqueta" te permitiría, por ejemplo, enviar una foto desde la cima del Everest.

Puedes usar la SATcase con un contrato anual o con una tarjeta prepaga.

Otra de las ventajas de este aparato es que puede alternar entre la conexión vía satélite y la conexión telefónica, si es que estás en un lugar donde la hay.

Incluso sin albergar un teléfono la carcasa en sí es útil para una situación de emergencia, porque tiene su propia batería y cuenta con un botón rojo de emergencia que cuando lo presionas le envía tus coordenadas de GPS a alguien que, ojalá, pueda hacer algo para ayudarte.

Si lo mantienes pulsado envía el mensaje de que estás en apuros.


Un teléfono satelital "tradicional"




Los teléfonos satelitales cuestan alrededor de US$1.000, según el modelo y la compañía.

Comprar un teléfono satelital "tradicional", por ejemplo un Iridium o un Thuraya, ronda los US$1.000. Después hay que añadir los costos adicionales de tener un plan de llamadas mensual. El costo por minuto es de US$7,79 para llamadas a otros teléfonos no satelitales.

Thuraya también ofrece su propia "carcasa" satelital, llamada SatSleeve, para celulares inteligentes Android y iPhone.

Esta carcasa utiliza conexión con satélites Thuraya, que según la compañía cubren 140 países.
Usos prácticos

Este tipo de tecnologías puede apelar a consumidores que pasan mucho tiempo en zonas sin cobertura y les compensa invertir en equipos satelitales por motivos de seguridad.

También generan interés entre organizaciones no gubernamentales pequeñas que trabajan en zonas remotas y de desastre, porque al ser equipos ligeros pueden mantener los canales de comunicación abiertos a la vez que permiten la movilidad de sus trabajadores.

En cualquier caso, tanto si accedes por seguridad o para actualizar tu estatus en Facebook, el costo de poder conectarse directamente a los satélites está entrando poco a poco en la órbita del consumidor.

domingo, 25 de mayo de 2014

En un mundo hiperconectado, conocé los últimos lugares de la Tierra libres de internet


Es difícil recordar cómo era la vida antes de internet. Muchos no pasan un día sin chequear el correo electrónico, navegar o usar Google. Pero, ¿llegó la red a todos los rincones del planeta?



Hay muchas razones por las cuales todavía hay gente sin acceso a internet en donde viven.

Puede ser difícil recordar cómo era la vida antes de internet. Para muchos, no pasa un día sin chequear el correo electrónico, navegar en línea o consultar Google.
Alrededor de 1.300 millones de la población mundial son lo suficientemente jóvenes como para no haber conocido un mundo diferente. Sin embargo, ¿habrá llegado toda esa actividad de la red de las redes a todos los rincones del planeta?

Evidentemente, hay muchas razones por las cuales todavía hay gente sin acceso a internet en donde viven. Para empezar, existe la censura.
"No tenemos mucho tráfico de Corea del Norte", le dice a la BBC John Graham-Cumming de CloudFlare, una red de distribución de contenidos, el equivalente a un centro regional de distribución de paquetes pero para el tráfico web.

"Así mismo, desde las primeras etapas de la guerra civil en Siria, el acceso a internet fue interrumpido y vimos una caída en el tráfico procedente de esas conexiones sirias".
Además, un problema conocido es que muchas de las personas más pobres del mundo no tienen los recursos o la tecnología para conectarse; de hecho sólo el 31% de las personas de los países en desarrollo utilizan internet en comparación con el 77% de los países desarrollados.

No obstante, estas barreras políticas y sociales no reflejan necesariamente el alcance físico de internet en sí.
Suponiendo que usted cuenta con el dispositivo adecuado y la libertad política, ¿queda algún lugar del mundo al cual el laberinto de cables y señales inalámbricas aún no haya llegado?

Cables, torres y...

Para responder a esta pregunta primero hay que explicar los distintos niveles de acceso a internet.
Los mecanismos primarios para conectarse son las conexiones cableadas, las redes móviles y los satélites.
Los cables de fibra óptica constituyen el núcleo de internet, y atraviesan tierra y mar.

El primero de esos cables de comunicación se instaló en la década de los 50 del siglo XIX, para conducir señales telegráficas. En la actualidad, esos cables conectan a todos los continentes -excepto la Antártida- y a muchos (aunque no todos) de los pequeños Estados insulares.

Las conexiones móviles, por su parte, dependen de las torres de telefonía celular. Y éstas pueden tener un alcance impresionante.
"Hace dos años estuve en el Sahara y durante un buen rato seguía con conexión", cuenta Graham-Cumming. "La conexión era irregular y lenta, pero funcionaba".
De hecho, muchos países en desarrollo, especialmente en Africa, dependen principalmente de las conexiones móviles para acceder a internet.

...satélites

Por último, los satélites representan el medio más lento para conectarse en línea, pero es la única opción para aquellos que viven lejos de una torre de telefonía celular o del cable.
La cobertura brindada por la constelación de satélites Iridium abarca a todo el planeta, y sus teléfonos satelitales pueden conectarse en lugares que de otra manera estarían incomunicados, como los parques nacionales en Estados Unidos, la Antártida o algunos rincones aislados como las Islas Cook.

"Si alguien vive aislado en el campo, no tiene sentido que los proveedores de telecomunicaciones locales extiendan sus conexiones de fibra óptica hasta esa granja o vivienda", le explica a la BBC David Belson, editor de los informes trimestrales "El estado de internet" de Akamai, una de las principales redes de distribución de contenidos a nivel mundial.

"En muchos casos el satélite brinda una solución óptima, a pesar de no ser la más rápida". La mera distancia explica el retraso: desde el Ecuador, por ejemplo, los datos tienen que recorrer alrededor de 22.000 millas (35.000km) entre el satélite y el usuario.
Sin embargo, el acceso a internet vía satélite está mejorando poco a poco.

Más cercanos

Un proveedor de banda ancha satelital llamado O3b Networks lanzó recientemente sus primeros cuatro satélites, que orbitan unas cuatro veces más cerca de la Tierra que los satélites geoestacionarios comunes y cada satélite cubre una circunferencia de 400 millas (643km).
Esto debería acelerar la transferencia de datos unas cuatro veces en comparación con las conexiones satelitales tradicionales.

Las Islas Cook en el Pacífico ya firmaron para ser los primeros clientes de prueba, mientras que se prevé que otros lugares como Somalia y el interior de Perú se unan dentro de aproximadamente seis meses.

La compañía también planea ofrecer internet a cruceros y plataformas petrolíferas en alta mar que actualmente utilizan satélites tradicionales. "Siempre habrá lugares donde es difícil obtener conexiones terrestres o satelitales, pero esos rincones son cada vez más y más pequeños", dice Steve Collar, director general de O3b.
Del mismo modo, Google y Facebook anunciaron recientemente sus planes para conectar a los desiertos de internet.

Y otras tecnologías prometen facilitar el acceso en los pequeños puntos negros que siguen existiendo en los países más desarrollados. En los túneles subterráneos, por ejemplo, es posible conectarse a internet mediante puntos de acceso locales utilizando radios móviles, como en el caso de los trenes Amtrak o Eurostar y de los trenes subterráneos en algunas ciudades.

¿Entonces, la cobertura es casi universal?
En realidad no. Hay unos pocos lugares donde no llegan ni el cable ni las señales inalámbricas o satelitales.

Lugares profundos como la Cueva Krubera en Georgia, debe ser uno de los sitios que probablemente carece de servicio... al fin y al cabo, con sus 1.710 metros, es la cueva más profunda del mundo. (Sin embargo, incluso bajo tierra a veces es posible comunicarse con el mundo que está encima, pues puede haber una torre de telefonía celular cerca o una ranura que permita la penetración de una señal satelital).

Otro posible último lugar sin internet es en las profundidades del mar. Aunque muchos submarinos se conectan a través de los mismos medios que utilizan para mantener el contacto por radio, las señales pueden ser pobres o inexistentes pues se pueden distorsionar con el agua. "Apuesto a que un submarino nuclear tiene un acceso malísimo", especula Graham-Cumming.
Pero al final, la mejor manera de no estar conectado probablemente sea bajo una prohibición impuesta por nosotros mismos.
Es posible que en el futuro surjan zonas sin internet. Algunas comunidades podrían elegir deliberadamente no tener acceso a internet, como las tribus no contactadas de América del Sur, Nueva Guinea e India, que optan por mantenerse aisladas a propósito.

"No me sorprendería si en el futuro algún grupo dice: ‘No, no queremos tener internet’", señala Graham-Cumming.
En resumen, hoy en día, para evitar a internet hay que hacer un gran esfuerzo.
Incluso las junglas más remotas ahora tienen algún tipo de señal.