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martes, 28 de enero de 2014

Argentina está por debajo del promedio global en velocidad de conexión a Internet

La velocidad promedio de conexión en Argentina es de 2,8 Mbps, por debajo de los 3,6 Mbps del promedio global, según un estudio privado.





Los 2,8 Mbps de promedio de conexión a Internet que registró Argentina en 2013 ubican al país en el puesto número 80 del ranking mundial -pese a la mejora interanual de 33 por ciento- y en el quinto puesto regional, por debajo de México, Ecuador, Chile y Colombia, según un estudio realizado por el proveedor global de Intenet Akamai.

El estudio "El estado de Internet", que analizó a 120 países y/o regiones durante el último trimestre de 2013, indica que la velocidad de conexión a Internet aumentó un 29 por ciento a nivel global entre 2012 y 2013, y se ubicó en un promedio de 3,6 Mbps, mientras que el tráfico de datos en móviles tuvo un abrupto crecimiento del 80 por ciento, incluyendo todas las redes (2G, 3G, 4G).






Corea del Sur es el país que registra mayor velocidad en su conectividad, con un promedio de 22,1 Mbps. Además, tuvo el mayor nivel de variación interanual, con un crecimiento del 51 por ciento.

En cuanto a la región de América Latina, el país que sorprendió por sus índices de conectividad es Ecuador. Según el estudio, su velocidad promedio es de 3,6 Mbps, igual al promedio mundial, y registró una mejora año a año del 53 por ciento. De esta manera, la situación de Ecuador es similar a la de México, que posee un promedio superior al global (3,9 Mbps).






Completa la información el 80 por ciento de aumento de consumo de datos desde móviles respecto del mismo periodo del año anterior. Es un crecimiento significativo si se compara con el uso de llamadas de voz (ver gráfico) durante el mismo lapso de tiempo. Para reunir esta información, el estudio toma datos suministrados por Ericsson.

miércoles, 16 de octubre de 2013

En globo o bajo el mar, las nuevas fronteras para la conexión a Internet


El gobierno brasileño usará globos aerostáticos para mejorar la conectividad en zonas rurales; EE.UU. busca crear una red inalámbrica en el fondo del océano




Hace algunas semanas se supo que Google estaba probando un sistema de globos aerostáticos para brindar conexión Wi-Fi en zonas del mundo con poca infraestructura o de difícil acceso. Estos ensayos se dieron en un pueblo de Nueva Zelanda y, según se pudo saber, se buscaba reproducir esta prueba en algunos países de África.

Son globos que flotan en la estratósfera, se comunican con estaciones terrenas y a su vez brindan conectividad a otros dispositivos en tierra (al tiempo que se conectan con otros globos)

En Brasil tomaron el guante y decidieron adoptar la idea. Así, el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) y Telebras anunciaron que comenzará a ensayar con globos aerostáticos para proveer conexión de Internet WiFi a todo el país.

Según informó el secretario de Telecomunicaciones del Ministerio de Comunicaciones de Brasil, Maximiliano Martinhão, los globos aerostáticos pueden alcanzar alturas de hasta 300 metros, lo que permite brindar una cobertura más amplia que las antenas. El sitio Telesemana.com informó que el 12 y 13 de noviembre próximo se realizará el primer lanzamiento de globos aerostáticos y cubrirá el área de San José dos Campos, un pueblo a las afueras de San Pablo.
SOBRE LAS NUBES, BAJO EL AGUA


Investigadores testeando la red sumergida. Foto: Universidad de Buffalo

Por su parte, un grupo de investigadores de la Universidad de Buffalo, EE.UU., también está desarrollando una nueva forma de brindar conectividad a una zona remota, pero esta vez en el fondo del mar, y usando ondas de sonido en vez de ondas de radio.

Los científicos norteamericanos desarrollaron una nueva forma de conectar los sensores que tienen en el fondo del océano (para detectar la formación de tsunamis, por ejemplo), para que compartan información entre sí y faciliten el envío de esos datos a una notebook o un teléfono móvil.

Según informa la BBC, en la actualidad hay dos sistemas para transmitir los datos que estos sensores reciben y la poca compatibilidad entre sí genera una gran demora en el análisis. Con el desarrollo de un sistema estándar, se podría unir en red a todos los sensores que actualmente están bajo el agua, acelerando su análisis y permitiendo prevenir futuras catástrofes naturales.